miércoles, 19 de septiembre de 2012

CRONICA DE LOS COMUNEROS Y COMUNERAS MARCHANTES


Carlos Oliveros (Vocero de la RNC-Oriente) explicand el Manifiesto a Blanca Eeckhout
 


Arrancando la marcha de l@s comuner@s
 
 

Eran por lo menos las 5:00 a.m.  cuando fueron llegando los viejos autobuses que traían consigo  a los Comuneros y Comuneras, todos de tarifas solidarias, que en su gran mayoría  fueron canceladas con los escasos recursos de quienes se hacían presente para participar en el evento que los convocaba, la marcha nacional de comuneros y comuneras, actividad  a la que darían inicio más tarde. Habían salido el día anterior desde casi toda la geografía nacional (Falcón, Lara, Sucre, Miranda, Aragua, Carabobo, Yaracuy, Portuguesa, Cojedes, Guárico, Anzoátegui, distrito capital, entre otros), y se fueron aparcando uno tras de otro alrededor de la plaza Venezuela, lugar que servía  como  punto de concentración a los voceros y voceras comunales.

A eso de la 6.30 a.m. desde las entrañas de esos camastrones descontinuados,  comenzaron  a salir sin muestra de fatiga y a pesar del largo trayecto, hombres y mujeres del pueblo llano, jóvenes, adultos, adultas y hasta  voceros y voceras de dilatada edad.  Rostros que se hacían símbolo, una galería andante de la maravillosa mixtura (mestizos indios, mestizos blancos, mestizos negros) que tenemos como el crisol de la identidad nacional; parecían  hilos de agua que se fueron juntando para conformar en algún momento de la mañana,  un rio humano, multiétnico y pluricultural, que se  aglutinaba como en una crecida, no para inundar  la ciudad, sino mas bien para construirse en la condición de pueblo insurgente, su propio cause en la historia política contemporánea.

A las 7:30 a.m. ya estaban en su mayoría en la plaza, dispuestos y dispuestas a dejar oír sus  gritos sumados como consignas a la legitimidad de un  coro libertario. Se hicieron presente para marchar de manera entusiasta por las calles de la capital, con el propósito de reafirmar ante el país y el mundo, la determinación que tienen de trabajar incansablemente  junto al Presidente Chávez, líder de la revolución, en la  concreción de la sociedad comunal, utopía que se han forjado en sus conciencias, como lumbre colectiva de una creación heroica, bajo el rigor de la cotidianidad del proceso bolivariano. Sueño que prefiguran como  la única posibilidad de construir la  hegemonía  del no retorno de la revolución socialista.

Entrada las 8:00 a.m. ya  era evidente la determinación de entrar en calor, ¿cuál es la ruta? ¿Cuántas calles hay que recorrer? preguntaban jocosamente al tiempo que se estrujaban  los ojos para estar bien despiertos y despiertas,  simulaban entre bromas hacer calistenia de brazos y piernas  como asegurándose  de estar en condiciones  para  discurrir victoriosos y victoriosas  sobre la rigidez del asfalto. Seguidamente comenzaron a afinar  los pitos, armar las pancartas, a imaginar y escribir las consignas, a si como a desembolsar las vianderas con las raciones  del desayuno, las conservas de leche, los termos con café y una que otra reserva de cocoy para envalentonar  el alma. Hasta que hubo tiempo para atender a la solidaridad, de dar cuenta del desprendimiento que se exaltaba como el ejemplo, de los camaradas y las camaradas  de la gran Caracas, que  sorprendieron a la concurrencia  con un cargamento de agua, jugos, y panes rellenos, a si como gorras y franelas amarillas, azules y rojas con un corazón estampado y encendido por la estrella del comandante.  Corazón que de inmediato se hizo latir de pueblo en cada pecho presente,  como insignia colectiva de la batalla y la victoria perfecta, que nos depara el venidero siete (7) de octubre.

A eso de las 9:30 ya habían arribado  a la plaza los pocos voceros y voceras que faltaban por llegar. Estaban  preparados y preparadas para una jornada que sabían de antemano  que tendría una proyección atípica y subversiva. Atípica, porque en estos tiempos de abundancia de medios, es decir, de televisión, radio, y prensa escrita   (alternativo, público y privado); estos no estarían presentes como estamos acostumbrados,  para cubrir el atrevimiento, salvo algunas poquísimas excepciones que pudieran curiosear. Ni siquiera los considerados  aliados, a pesar del sin numero de comunicaciones  que se hicieron invitándolos y exponiendo con tiempo, los  detalles  de la  programación. Subversiva, porque la concentración y el recorrido planteado y no oficializado, tenían como objetivo supremo la entrega de un documento a los diputados o diputadas de la revolución en la Asamblea Nacional. Escrito, contentivo de una serie de aportes de la organización convocante, con el interés de que  sean incluidos en el programa de gobierno, en el plan de la Patria 2013-2019; como una contribución que ha surgido del fragor del debate franco y fraterno, de un ejercicio liberador, que aunque ha partido del cuestionamiento constructivo a la institucionalidad respectiva,  tienen como fin último consolidar de manera definitiva  un proceso de planificación colectiva, a decir de uno de los líderes comunales  …”sistémica, interdisciplinaria, intersectorial e interinstitucional”.  Que conlleve a  la construcción de una nueva hegemonía; es decir, a edificar  la institucionalidad del no retorno, que restituya como proceso, el poder al pueblo. Subversiva porque esa pretensión  de los y las marchantes, en estos tiempos decisorios;  como es de esperarse, no dejaría  de ser estigmatizada como una muestra de rebeldía anárquica. Insurrecta, debido a que esta manifestación, forzaría el contraste   entre el discurso ilusionista e inconsecuente,  que se esgrime desde las prácticas  burocráticas, y el esfuerzo, el coraje y la determinación que tienen  los voceros y las voceras comunales para transcender la nimiedad de esta perorata corporativa a través de la Red Nacional que los agrupa, y en  cada uno de los espacios de sus experiencias de Comunas.

Cuando se hicieron las 10:30 La plaza Venezuela se fue haciendo una algarabía, el entusiasmo se convertía en contagio, animando el dialogo solidario, el compartir de inquietudes. Cada líder o lideresa  buscaba entre sus iguales la oportunidad  para conocerse y reconocerse. Era la ocasión para  promover como ejercicio, los  encuentros complementario  entre la diversidad de potencialidades (económicas, culturales, políticas. sociales, éticas) que se expresan en cada una de las  experiencias de Comuna, allí presente.

Legada las 11:00 a.m. Comenzaron a oírse los discursos improvisados de los líderes responsables de la organización del evento. Trataban de alguna manera,  hacer entender en profundidad a quienes se alistaban para marchar; sobre la transcendencia de los objetivos que en ese instante se estaban alcanzando; le hablaban a la concurrencia, de la significación del esfuerzo que estaba haciendo la Red Nacional, como antesala a la nueva etapa que experimentará  la revolución, después de las elecciones venidera; se empeñaban con sus palabras, hacer conciencia colectiva  y celebrar el hermoso acontecimiento que en ese momento protagonizaban. Al mismo tiempo, trataban de orientar sobre el recorrido que tendría la caminata. Uno, dos y tres oradores le hicieron el preámbulo a la partida. Una vez terminadas las disertaciones, comenzaron a levantarse las banderas, a estirarse las pancartas, a oírse lo pitos y a exponerse como un acuerdo tácito entre los marchantes,  la gracia de las travesuras blandas, la joda que hacían aflorar  la sonrisa cómplice, la mirada amable, la satisfacción de quienes saben, haber venido de tan lejos para  hacer un acto verdaderamente revolucionario.

A las 11:30 se dio inicio a  la partida, concurrían sin miedo al destino final  establecido en el programa, haciendo uso de la libertad que han conquistado, productos de sus luchas del día a día. Ejerciendo la autonomía de pensamiento y del quehacer, que reconocen y reivindican como un hecho humanamente gratificante del momento histórico que viven, es decir, de la revolución.  

Pasada la 12: p.m. El recorrido se fue haciendo ameno, el entusiasmo no mermaba, a pesar del sol inclemente, muchos estaban en Caracas por primera vez y se asombraban de la inmensidad de los bloques de cemento que erigían imponente sobres sus cabeza; otros y otras en su mayoría estaban acostumbrados a emplearse afondo estas lides, a estar dispuesto a marchar, marchar, marchar, por la vida, el amor, la independencia, por lo sueños compartidos, por Chávez. ¡Las comunas, unidas jamás serán vencida! ¡Chávez, amigo, el poder popular está contigo! ¡Vivan los comuneros y las comuneras! ¡Vivan los campesinos! ¡Vivan las mujeres! ¡Vivan los hombres vergatrarios! Eran algunas de las consignas que se dejaban oír a lo largo de la caminata. Siempre por uno de los canales de circulación para no importunar el tránsito de los vehículos que a diario trafican por las avenidas… México y universidad, los transeúntes no dejaban de alertarse por el ritmo y la bullanga de la masa humana que desafiaba  al tumulto cotidiano de esas calles,  uno en actitud extraña, la mayoría  festejando y con señales de aliento para los marchistas.

Entrada la 1:00 p.m. y  transcurrido gran parte del trayecto, se podía avistar la cúpula del palacio legislativo, aun los organizadores no tenían información de quien o quienes  se dignarían en recibirlos, unos hablaban de la vicepresidenta del parlamento, otros de una comisión. Los más pesimistas pensaban que se harían los locos para invisibilizarlos. Sin embargo el compás de la caminata seguía intacto, no se tenía noticia de alguien rezagado o rezagada, los encargados de suministrar el agua estaban muy atentos de la hidratación y los que proyectaban las consignas  al colectivo, afinaban  sus  gargantas  como si nada.

A  la 1:10 p.m. se anuncio la llegada y se acordó  el sitio donde se haría el reagrupamiento para la espera  de los diputados o diputadas,  según uno de los que hicieron el recorrido, ya estaban enterados  del arribo a palacio  de los marchantes y las marchantes. Para armar la concentración  se escogió la vereda que da a uno de los portones laterales del edificio, por donde casi siempre se escabullan los parlamentarios en momentos de apremio.   No paso mucho tiempo para que comenzaran  los amagues, informaciones y contrainformaciones, se hizo presente  la levedad del misterio. De repente se dio la  aparición de un  interlocutor no autorizado queriendo servir de emisario, sujeto que  más bien  parecía  perturbador de la paciencia  de quienes estaban dispuestos a permanecer en el sitio  hasta cumplir con el objetivo planteado. Su malabarismo verbal terminó por chocar con  la sabiduría popular que termino por ignorarlo. Ante todo esto,  fue reconfortante constatar, que no había interés de alguien en particular por querer asumir el liderazgo de la gesta ya cumplida, más bien hubo muestra de humildad, de reconocimiento colectivo, era como si se hubieran puesto de acuerdo para que todos pudieran sentirse expresados  y manifestarse libremente sobre lo que estaba aconteciendo.

Eran la 1: 45 p.m. cuando se vio salir del hemiciclo a la diputada Blanca Rosa Eekhout Gómez, vicepresidenta del parlamento. Fue rumbo al encuentro de los que habían marchado, a fundirse irremediablemente entre el calor y el sudor, la pasión y el compromiso de un pueblo que ha decidido ser libre y protagonista de su historia, que la recibió amablemente y que de inmediato comenzó a confiarle  sus angustias colectivas. A pesar del sol  inmisericorde, la sencillez de aquella mujer pudo apostarse en el centro de la multitud  para atender con franca humildad, las exposiciones de cada quien y de cada cual. Esto, hasta que hizo tiempo para recibir formalmente el documento contentivo de los aportes  que los  Comuneros y Comunera le han hecho al programa de gobierno, al Plan Patria 2013-2019. Lo tomó  de la mano de uno de los hombres que estuvo siempre  en la vanguardia de la marcha durante todo el trayecto, quien a demás le agradeció a la mujer parlamentaria, su gentileza, y le propuso  que promoviera un encuentro de la Red Nacional con el Comandante Presidente, con el propósito de que este pudiera apreciar desde la cercanía, cómo su prédica, sus ejercicios pedagógicos, su ética revolucionaria, a podido sembrarse en la cotidianidad  del pueblo que verdaderamente construye el poder popular. La diputada, quien pudo oír muy atenta; una vez que tuvo la posibilidad de expresarse cariñosamente ante el colectivo apostado en las jardinerías del palacio, en principio, comenzó reconociendo el valor, la madurez y el arrojo del pueblo que había marchado. Les dijo…esa misma fuerza que ustedes han mostrado hoy en esta  movilización, tiene que ponerse de manifiesto en estos últimos días de campaña, para oponerse a la posibilidad de que llegue al país  un gobierno que los niegue como poder popular, que lo considere un enemigo fundamental a ser desmontado y exterminado . Los increpó, a denunciar el paquete económico neoliberal  que la oposición ha diseñado para desmontar la infraestructura económica que ha construido la revolución para garantizar el bienestar del pueblo. En un gesto admirable de tolerancia y atendiendo los reclamos y el alerta de los presente, de manera autocritica, acepto sin remilgo alguno,  las desviaciones  que efectivamente  existen enclaustrada en la burocracia, en muchas instancias o estructuras viejas y nuevas del gobierno. Al mismo tiempo increpo a los Comuneros y Comuneras, a transcender  ese contexto, a través de la construcción de la nueva la sociedad comunal, el Estado socialista; actuando decididamente, empleándose afondo para llevar a cavo la concreción de los cinco objetivos históricos  que transversalizan  el Plan Patria, escenario este, según dijo, donde el poder popular debe jugar un papel determinante. Por último, le pareció una muy buena idea, el hecho de explorar la posibilidad de que el presidente Chávez pueda encontrarse con los Comunero y Comuneras durante un acto de campaña antes del siete de octubre.   

Ya eran las 2:35 Cuando la afable diputada se despidió de los marchantes, para atender asuntos propios de su investidura, con el compromiso de entregar al Comandante presidente el documento que se le había hecho llegar momentos antes. Una vez que dejo de estar a la vistas entre las inmensas paredes del Capitolio. Los organizadores dieron por terminada la jornada. Los marchantes aprovecharon la oportunidad para dar  cuenta del agua, los jugos y unas ricas palmeritas que aun quedaban disponibles y se apertrecharon para amainar el hambre en el camino de vuelta. Fue a si entonces cuando se dio la despedida y cada grupo se fue alejando, satisfecho de la tarea cumplida, con la ilusión de que haga posible en algún momento de este mes, el encuentro con el hombre, el amigo, el líder, con el corazón del la Patria. 

Carlos Oliveros
Red Nacional de Comuner@s
 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario